Entrevista:

Revista Suyai TV

Una conversación con un artista o figura cultural donde buscamos profundizar en aspectos de su obra, vida y/o proceso creativo.

Entrevista:

Revista Suyai TV

Una conversación con un artista o figura cultural donde buscamos profundizar en aspectos de su obra, vida y/o proceso creativo.

Bordar la memoria: arquitectura, imagen y gesto en la obra de Daniela Chirino Santis

Una entrevista de: Suyai TV. 21/05/2026

Bordar la memoria: arquitectura, imagen y gesto en la obra de Daniela Chirino Santis

Daniela Chirino Santis es arquitecta y artista visual autodidacta. Su obra se sitúa en un cruce sensible entre fotografía, bordado y una estética naíf que explora la memoria, el viaje y la experiencia íntima. A través del fotobordado, su práctica propone una relectura afectiva de la imagen, donde el gesto manual actúa como una forma de escritura emocional. Recientemente presentó su muestra Bordando mi viaje en la Galería Suyai TV.

Tu formación como arquitecta y tu práctica artística autodidacta convergen en una obra que es a la vez intuitiva, simbólica y sensorial. ¿Cómo dialogan la arquitectura, la imagen y el bordado en tu proceso creativo y en la forma en que construyes tus piezas?

La arquitectura es parte de mi cotidianidad y, por lo tanto, dialoga con todo lo que hago. Estudiar esta carrera transforma tu perspectiva: es un modo de ver, comprender y habitar el mundo.

Aunque siempre quise ser artista, me formé como arquitecta bajo la sombra de la duda, cuestionándome si era la decisión correcta. Durante mucho tiempo intenté separar ambas facetas, habitando en esa disyuntiva interna, hasta que comprendí que esa batalla era absurda y permití que ambas disciplinas hicieran sinergia.

En mi trabajo artístico busco permanentemente crear atmósferas, y es ahí donde la arquitectura me otorga las herramientas para construirlas. Para mí, la arquitectura es el espacio donde convergen mis ideas, antes aisladas, para cobrar un sentido formal y sensorial.

En Bordando mi viaje, en la Galería Suyai TV, la técnica del fotobordado traza mapas íntimos entre fotografía y memoria afectiva. ¿Qué significado tiene para ti trabajar con hilo y fotografía como herramientas de narración emocional?

Mi relación con la fotografía es historia antigua; desde que tengo memoria, me ha fascinado el ritual de inmortalizar recuerdos. Empecé con cámaras análogas y sin conocimiento técnico, regalando fotos reveladas a mis amigos con la idea de volver a imprimirlas, algo que rara vez sucedía. Con el tiempo, esa práctica evolucionó hacia lo digital y se convirtió en algo más cotidiano. Durante mucho tiempo busqué una justificación para este hábito de “le saco foto a todo", realizando registros de procesos artísticos o exposiciones para otros artistas, también he explorado los autorretratos, pero ese es tema para otra entrevista. 

Hace aproximadamente un año, en esa búsqueda constante de nuevos lenguajes, descubrí el hilo y el arte textil a través del trabajo de referentes como Gabriela Martínez. Fue un hallazgo fascinante: advertí que el hilo posee la hermosa cualidad de unir las cosas.

Durante mucho tiempo realicé exploraciones aisladas en diversos medios como la pintura, la acuarela o el dibujo, pero sentía que me faltaba un elemento que cohesionara todo. El hilo llegó para darle sentido a mi trabajo: desde su función más esencial, me permite unir mis recuerdos fotográficos con mi presente creativo, convirtiéndose en el conector de mi propia narrativa emocional.

Tu obra se asocia a una sensibilidad naíf, marcada por la espontaneidad y la exploración personal. ¿Cómo construyes ese universo visual donde lo cotidiano, lo simbólico y lo autobiográfico se entrelazan?

La construcción de mi imaginario comenzó de forma orgánica, utilizando las herramientas y materiales que tenía a la mano. Al principio, como arquitecta y amante de la teoría, sentía la necesidad de que cada pieza tuviera un fundamento de proyecto riguroso, en ese sentido era muy poco lo que lograba hacer, invertía tanto tiempo y energía en el fundamento que casi no creaba obra. Sin embargo, mi búsqueda se volvió realmente fascinante cuando logré liberarme de ese peso y me permití, simplemente, hacer.

Al comenzar a exponer, noté que mi trabajo transmitía calidez y calma. Fue entonces cuando alguien definió mi obra como 'arte naíf'. Al investigar esta corriente, descubrí un espacio donde mi trabajo encajaba perfectamente y, sobre todo, donde me sentía libre. Entender el concepto de lo naíf me liberó de la presión de alcanzar una técnica académica perfecta y me permitió enfocarme en lo que realmente me importa: el comunicar y el proceso.

Desde entonces, mi universo visual se construye desde la experimentación. Ya no me limito a un solo medio; mezclo acuarela, acrílico, fotografía e hilo sin miedo al resultado final. Mi enfoque está en lo que aprendo mientras creo, permitiendo que lo cotidiano y lo autobiográfico se entrelacen de forma espontánea, priorizando la emoción y el mensaje sobre la perfección formal.

El acto de bordar implica repetición, tiempo y una relación directa con el cuerpo. ¿De qué manera la lentitud de la puntada y el gesto manual influyen en la intensidad narrativa y emocional de tus obras?

La relación entre el cuerpo, las emociones y la intensidad de la obra reside en los ritmos y ritos. El acto de bordar no es azaroso; es la consecuencia de una intención clara, de un estudio previo y del aprendizaje constante a través del ensayo y error.

A menudo, al intervenir una fotografía, construyo gestos muy sutiles. A veces, al terminar, me cuestiono si debí hacer el trazo más evidente, usando hilos más gruesos o colores más intensos para marcar con más fuerza el gesto manual. Sin embargo, he comprendido que muchas puntadas están diseñadas para perderse en la imagen a primera vista; solo cuando el espectador se acerca, logra descubrir el hilo. Ese es, precisamente, el ritmo que busco: una narrativa donde nada es del todo explícito. La lentitud de la puntada me permite crear en su justa medida, invitando a quien observa a detenerse y descubrir, poco a poco, los detalles ocultos en la trama.

Has participado en exposiciones colectivas tanto en Chile como en otros países de América Latina. ¿Qué diálogos se generan entre tu contexto local, tus experiencias de viaje y la forma en que se recibe tu trabajo en distintos territorios?

Exponer es siempre un ejercicio interesante, especialmente cuando implica viajar, explorar nuevos territorios y conectar con otros artistas y comunidades. Me sorprende gratamente cómo personas de distintos contextos conectan con mi obra —tanto con mis pinturas como con mis fotografías bordadas— de una manera profundamente emotiva.

He podido observar que mis piezas logran tocar las fibras sensibles de la memoria y los recuerdos personales, independientemente del lugar donde se exhiban. En este sentido, las instancias de exposición y las invitaciones a conversar sobre mi proceso, como esta entrevista, son motores fundamentales en mi carrera. Para mí, esa conexión con el público en diferentes territorios es la señal más clara de que debo seguir profundizando en este camino.

Pensando en el futuro de tu práctica artística, ¿qué nuevos materiales, formatos o cruces disciplinares te interesa explorar para seguir expandiendo tu lenguaje creativo?

Mi voluntad de búsqueda es infinita. En lo que respecta al fotobordado, siento que apenas estoy comenzando un largo viaje; inicié con piezas en miniatura de 10x10 cm, creadas literalmente 'en tránsito', y poco a poco he ido ampliando la escala.

Hacia adelante, me interesa explorar nuevos formatos y materiales, como el bordado con fibras orgánicas, y continuar realizando colaboraciones con otros fotógrafos y artistas. Estos cruces me obligan a estudiar nuevos lenguajes visuales y mantienen viva la interdisciplina que tanto valoro.

Finalmente, contarles que tengo unas ganas locas de embarcarme en un proyecto editorial. Me entusiasma la idea de crear un objeto libro que permita un diálogo formal entre mis textos, mi fotografía y mis bordados, consolidando así todas las facetas de mi narrativa personal.


Finalmente, tu obra parece invitar a detenerse, observar y reconstruir la experiencia desde lo sensible. En un contexto de aceleración permanente, ¿qué lugar crees que ocupa hoy el gesto manual y lo íntimo dentro del arte contemporáneo?

En un contexto donde la vida se rige por una dinámica acelerada de avance y producción, y donde las tendencias digitales y la IA ganan cada vez más terreno, sentarnos a crear desde el oficio manual y desde las emociones que nos habitan es un acto de resistencia, absolutamente necesario y urgente.

Creo que el gesto manual y lo íntimo ocupan hoy un lugar fundamental en el arte contemporáneo: el de devolvernos al presente. Frente a lo efímero de la pantalla, la puntada ofrece una materialidad que requiere tiempo y presencia. Es una invitación a recuperar nuestra humanidad a través de la pausa, reivindicando el valor de lo sensible como una forma legítima y poderosa de habitar el mundo actual.

Este reportaje se publica como un aporte al debate y el intercambio democratico de ideas.
Quien la firma no es parte del equipo de trabajo en Suyai TV ni recibe remuneracion por ello.
Las propuestas de columnas se reciben en el correo suyaitv@suyaitv.cl