Entrevista:

Revista Suyai TV

Una conversación con un artista o figura cultural donde buscamos profundizar en aspectos de su obra, vida y/o proceso creativo.

Entrevista:

Revista Suyai TV

Una conversación con un artista o figura cultural donde buscamos profundizar en aspectos de su obra, vida y/o proceso creativo.

Víctor Hugo Bravo: La máquina higienizante y la obra medial como campo de batalla

Una entrevista de: Suyai TV. 02/02/2026

Víctor Hugo Bravo (Santiago, 1966) es un artista visual chileno cuya trayectoria, consolidada desde los años noventa, lo sitúa como una de las voces más críticas y personales de la escena contemporánea. Con una práctica que transita sin jerarquías entre la pintura, la instalación y la performance, su obra construye una estética visceral para interrogar las estructuras de poder, la violencia política y la memoria histórica en América Latina. En marzo de 2025, presentó en la Galería Suyai TV su libro de artista «El Crepitar de los Insectos. LAGARTO», una exposición virtual que, superando las 15.000 reproducciones, se convirtió en un fenómeno de circulación digital. Esta entrevista profundiza en el pensamiento de un creador para quien el arte es un «campo de batalla» y explora su diálogo con una plataforma que se define a sí misma como una obra de arte medial.

 

Tu obra, descrita a menudo como un «environment total» y un «virus visual», busca activar una experiencia física y psíquica en el espectador. En una trayectoria de más de tres décadas, ¿cómo ha evolucionado tu estrategia para confrontar al público y desestabilizar lo que llamas la «máquina higienizante» de lo social?

Efectivamente, mi forma, método de desplegar, emplazar, instalar el trabajo en el lugar ejerce como una propagación que va generando múltiples universos de lectura, espacios simbólicos y materiales que van desde una visión micro a un estado macro, conectado constantemente a dos líneas fundamentales, lo propio que soporta un campo abyecto y biográfico y el estado de cosas como un acontecimiento adherido a nuestra existencia. A mi ver, ambos fundamentos de los territorios expresivos como líneas comunicantes con el espectador en la medida que son experiencias compartidas con todo proceso humano. 

De alguna forma ese puente relacional con el “otro” se puede irritar, amplificar, erosionar, intentando en la recepción del trabajo, reactivar una respuesta que altere la visión de mundo, reabra las posibilidades críticas y reflexivas, reanudando el sentido colectivo y los espacios sociabilizantes que mantiene un sistema global en y desde el silencio.   

Bajo esta perspectiva, en un período altamente efervescente política y culturalmente,  haciendo arte desde la contracultura, dirigiendo en ese momento Caja Negra Artes Visuales bajo un memorable legado de resistencia, visualice el ejercicio artístico como una herramienta de trinchera, armando una plataforma de trabajo que sostenía  (y sostiene) la idea de colectividad, asociación libre, nomenclatura social enlazando la obra personal con propuestas colectivas, proyectos expositivos de margen, curadurías, publicaciones, etc. como un estado global, conjugando el activismo de borde como un eje de producción. Determinando una autonomía de trabajo que claramente resignificó las obras, sus materialidades y sobre todo el entendimiento personal de, que es, qué significa el trabajo creativo como dispositivo disruptivo a todo acontecimiento.

Paulatinamente esta metodología y a la vez ideología estructural del hacer y pensar el arte se ha ido consolidando en mis procesos de trabajo, como un patrón de funcionamiento que constantemente interpela con el otro desde la edificación crítica de la sociedad, acoplando colectividad, distribución, subjetividad, ideas y estéticas  en la conjunción de una gran escritura, una narrativa que pone en cuestión los campos duales, las trincheras universales, la umbra de nuestra existencia. 

La obra se ha vuelto expansiva, colaborativa, se organiza de múltiples medios, soportes, técnicas, formatos desplegando efectivamente un atiborramiento iconográfico, estético que acciona, agrede al espectador en su reiteración descontrolada buscando poner en crisis los dogmas, los valores, los establecido de una edificación social que requiere blanquear a diario su fachada, relegando la marca humana a la oscuridad de lo marginal.

La serie Lagarto presentada en Suyai TV utiliza la metáfora del insecto y el reptil para hablar de descomposición y resurgir. ¿Podrías explicar cómo estos símbolos abyectos se conectan con tu crítica a la hipocresía contemporánea y al «blanqueamiento» de las realidades latinoamericanas?

 

Cuando hablamos de (y desde) los bajos fondos, de las cloacas, pensamos en zonas deprimidas, al margen del espacio oficial establecido, donde se constituye un ecosistema autónomo, sus propias leyes y procesos de subsistencia. La mirada al piso podría ser esa mirada a lo bajo, lo sucio, lo deleznable un territorio corrosivo para la imagen prístina de la sociedad. Un lugar en penumbras, el hervidero sustentable de los gobiernos, de las políticas de higienización, espacios sociales de culpa, que son generados por el propio sistema y expulsados a los márgenes justificando el ejercicio de purificación.

 

Esta mirada del animal rastrero, el que habita ese espacio, localiza y conoce un territorio real, me refiero a lo que subyace a toda limpieza progresista, en ese sentido su visión oblicua reconoce los reales engranajes del constructo social, produciendo, generando instancias que son sustancia de resistencia, de reparos a una realidad maquillada, fortalece un estado de guerrilla que sostiene a mi parecer, los elementos reales de una base cultural, la entendemos como contracultura o subcultura, sin más, es la esencia elocuente de lo que configura a un país, un territorio, un continente.

 

Latinoamérica más allá de los análisis colonialistas, de sus fortalezas naturales y todo lo que está en el catálogo de definición, incuba en lo subalterno una melcocha abyecta, extraña, que inunda el existir global, el accionar, la producción, el cotidiano, respondiendo a las formas dominantes desde un sin saber, un sin deber, un incomprensivo que está en constante pugna con los implantes obligados de un sistema capital, que ejerce de forma insistente los mecanismos de higienización. Desde la aberración surge la ruptura, la negación, la diferencia y de alguna manera el enfrentar al otro a esa realidad, la realidad anida una posibilidad de reconocerse.

 

Un animal rastrero en un peyorativo de todo sistema, alberga subordinación, suciedad, maledicencia, espanta, te deja “inamible” esa rareza conjuga en su pasar, la imagen de mundo, que creo, es real. Lo bajo y lo sucio, como dice Melgar Bao son el hervidero del telón cultural de Latinoamérica, arrastran en su cuerpo la sustancia del deprimido, el desplazado, el marginado que finalmente es el sostenedor de un pueblo. Ahí radica la “lucha” y la pulsión nonata de la cultura.

 

Desde esa perspectiva se genera una mirada de Latinoamérica que se aparta de las lecturas idealizadas o puramente analíticas para intalarla en lo subalterno, en ese espacio que el sistema dominante desprecia, intenta ocultar o “higienizar”. Por tanto situarse desde lo abyecto, lo extraño y lo marginal es donde se gesta una potencia cultural y política veraz. Aquello que es nombrado como sucio, bajo o animalizado no solo revela la violencia simbólica del capitalismo y del colonialismo, sino que también conlleva la posibilidad de ruptura, de entender la diferencia y de re encontrarnos con una identidad propia.

 

 

Tu libro de artista para Suyai TV alcanzó una circulación masiva (más de 15.000 reproducciones), un número poco común en el circuito del arte. ¿Qué lectura haces de este alcance? ¿Crees que el formato PDF, libre y gratuito, potencia el carácter «viral» y de contagio crítico que buscas en tu obra?

Por una parte creo que todo documento que indaga y expone imaginarios escabrosos, sexualizados, violentos, abyectos y además verídicos como material de archivo genera seducción, asedia el querer ver, esa doble intención de lo humano que recoge mucho de la negación y lo verdadero, la auto instalación de mecanismo de posverdad que el sistema maneja perfectamente en la manipulación de la realidad y lo emocional como una voluntad política.

Justamente la circulación de alcance masivo que permite el espacio virtual, provee de este manejo epistemológico del discurso, permite pervertir el mensaje en una ruta direccionada de su percepción como lenguaje, como información, como recepción condicionada del imaginario, bajo esa perspectiva el emplazar mi trabajo en estos formatos se despliega efectivamente un campo viral mancomunado, se puede rotar y reiterar el mensaje o factor comunicante, el proceso del lenguaje visual se atomiza tanto como su penetración en el medio social, inherente y construido en el lenguaje, analizando el compromiso del hablante con la verdad, las estructuras de conocimiento que lo construyen, racionalidad, saber, simbolismo, ficción y las reglas y prácticas discursivas que definen lo que es válido y como se hace válida esta narrativa. 

Aquí Implica conocer cómo se produce, interpreta y valida el contenido dentro del trabajo desde lo formal, sus materialidades, ideas circulantes a su relato global, en mi caso, donde subyace una visión crítica a los propios espacios de circulación y alcance con el otro, lo que obliga a crear estrategias de lenguaje para revelar la construcción de la realidad, esa otra realidad y el poder.

Suyai TV no es solo una galería en línea, sino una obra de arte medial declarada, una «escultura social» que prioriza el archivo y la circulación por sobre el objeto único. Como artista consagrado que ha exhibido en grandes instituciones, ¿qué valor específico encuentras en participar de un proyecto con esta autoconciencia de ser, en sí mismo, una práctica artística expandida?


Parto de una idea, cuando la consagración se presenta en plenitud, absolutamente desnuda y procaz…y te ve de frente, es que ya estás muerto. Antes puede ser el fantasma de la sequía. 

Por lo mismo creo fehacientemente que cada espacio tiene una validez, una especificidad, una función especial, clara, absoluta y se articula en la medida que lo entiendes, lo examinas y lo encaras desde esa lucidez. Abordándolo como una inflexión tautológica, y lo planteo desde la visión como artista creador y como curador y gestor de proyectos, la instancia se hace doblemente interesante en la medida que soporta y hace soporte de una obra en otra obra, pensemos en éstas como un “hacer” que sugiere lo colectivo, compartido, socializado entre varios políticamente y como mencionaba en la pregunta anterior, implica generar estrategias de abordaje que fuerzan las nociones habituales de lo expositivo y su posibilidad comunicante y expresiva.

Es otro soporte, es otro sentido, es otra circulación, es otra aproximación al espectador y que viene dada desde una figura simbólica que es la localización en la historia, el corpus del proyecto ya constituye un espacio de creación en sí mismo, retomemos la automirada al lenguaje en la modernidad, resignificando cada parte del acto pictórico, la tela, el bastidor, la mancha, la materia, el color, la textura, los brillos etc. acá te instalas dentro de esa materialidad, me refiero simbólicamente, para sumar una capa más de veladura, un ejercicio tonal. Claro al estar situado en la reflexión del propio lenguaje del arte, se podría pensar que se hace ciego el ejercicio, autoreferencial, pero el dispositivo, el contenedor, el transportador del contenido,  es un mecanismo absolutamente social, la TV. Que es un teorema de amor. Nuestro hito cultural.

Así el soporte se vuelve, más allá de lo seductor, en un mecanismo indispensable que sobrepasa los lineamiento de su circulación en la web, su condición de avanzada (vanguardia) sino más bien es la retaguardia “fuerza desplegada más alejada del enemigo o, simplemente, la que se mantiene o avanza en último lugar”. de toda vitrina de visibilización artística. 

Además permite un manejo complejo del medio visual, de las materialidades, su función en el trabajo, su propio discurso, dejando en tierras ambiguas  las posibilidades signicas en consecuencia al posicionamiento de las ideas, una vuelta ideológica que recupera u otorga otro factor de uso a la herramienta artística. Se hace archivista, se hace documental, narrativa, lo que da un resguardo fuera de la capsula museal o galerística, estrategia que desde las líneas de resguardo de la producción puede constituirse en un factor de primera línea, todo eso depende del análisis de sus funciones y la validez del discurso material.

En el texto curatorial de tu exposición, se menciona que tu programa estético sigue una «filosofía a martillazos» de raíz nietzscheana. ¿Cómo se articula esta postura filosófica, que rechaza los filtros y las medias tintas, con la materialidad concreta de tus instalaciones y la factura de tus pinturas?

Una forma efectiva y creo que la más elocuente se refleja precisamente en la brutalidad de los extremos, distanciándose de los campos templados, lo que responde directamente a un modo de ser, existir y ver la vida, a mi parecer ciertos lenguajes artísticos o mejor dicho ciertos dispositivos comunicantes requieren ser absolutistas y determinantes en sintonía con las narrativas que estas generando, expresando, y en esa línea las materialidades participan de la misma radicalidad.

En mi trabajo, esta postura se traduce en un rechazo explícito de las medias tintas, tanto en el plano conceptual como material. El trabajo no busca conciliación ni síntesis equilibrada, sino polarización, lo que de alguna forma remite al gesto nietzscheano de romper con los campos templados del pensamiento y la visión de mundo en lo estético, lo moral y existencial.

El uso de lo precario, el desecho y lo efímero o transitorio del trabajo establece una correspondencia directa con esa visión crítica de Nietzsche a las formas idealizadas, puras o trascendentes. Una visualidad áspera, rasposa, abyecta, que tensiona lo liso y lo brillante con lo sucio, lo enfermo y lo oscuro confronta la higienización social. 

La insistencia en lo duro, lo rugoso, lo enfermo y lo oscuro activa una lectura nietzscheana del devenir,  en el trabajo no habita una verdad cerrada, sino que se mantiene en tensión, en desgaste, en conflicto permanente. Esta fricción constante entre superficies, valores y narrativas se retroalimenta con la producción misma, configurando un proceso donde la verdad no se representa, se pone en riesgo, se manifiesta equivoca.

Intentando clasificar el trabajo, podría hablar de una genealogía material del valor, donde los materiales funcionan como soportes y cuerpos cargados de ideología, historia y desgaste. En este sentido, la materia no ilustra una idea previa, sino que encarna el conflicto, como un campo de fuerzas en pugna y no en su neutralidad.

Esta correspondencia se asocia fuertemente a dogmas ideológicos, a conjeturas y precisiones de existencia que se van anquilosando en la vida y las cuales son pilares estructurales de la verdad que porta y soporta tu posición en el arte, tus convicciones, tus ideas, tus pulsaciones que en el proceso van retroalimentando la producción, la obra requiere de un absolutismo determinante, una voluntad no como deseo individual, sino como impulso afirmativo que dispone una manera de estar en el mundo. Apropiarlo, sentirlo, encarnarlo.

El trabajo se entiende por tanto como una toma de posición, ideológica, estética y existencial que difiere de todo campo de neutralidad. Un devenir que en su narrativa, aliada a la vida cotidiana, fricciona los dogmas ideológicos, las creencias y las conjeturas de existencia que nos rigen desde el origen, no desde un espacio amable sino desde la implicación corporal y material, entendiendo la creación como un todo. Humano, más que humano. 

Mirando el panorama actual, ¿qué desafíos y oportunidades ves para los artistas chilenos y latinoamericanos de tu generación en la tensión entre el circuito institucional tradicional y estos nuevos espacios digitales y colaborativos? ¿Qué consejo le darías a las nuevas generaciones que quieren mantener una práctica crítica y radical en el arte contemporáneo?

Pienso que todo radica en tener una base de producción flexible, orgánica, móvil, entender y es lo difícil, el ejercicio artístico como una herramienta expresiva que provee decir, narrar, denunciar, exponer una realidad, un contexto, que creo, dialécticamente nos ha tocado en llamas. 

Esa flexibilidad del hacer tiene relación directa con asimilar, comprender y poder utilizar las vitrinas digitales sobrepasando la idea de una galería sin espacio físico, sino posicionando el trabajo en otra dimensión con otros requerimientos en su narrativa, en su recepción y lectura y además con esa posibilidad fundamental de constituir archivo. 

El soporte digital es un contenedor, lleva, porta ideas, formas, contenidos que pueden perdurar, viajar, trasladarse a tiempo real, tienen simultaneidad circulativa, tienen la capacidad de variar el formato, el soporte y la materialidad, reconstituirse en una publicación, en una imagen impresa, en un documento, etc. Esa diversificación del trabajo requiere desearlo, permitirlo, reinterpretar el objeto y efectivamente situarlo como otra cosa en su propia realidad de códigos inmateriales.

En lo personal, dentro del proyecto NOmade Bienal me he estado planteando estos nuevos formatos de visibilidad y de “exposición” arrojando la idea curatorial justamente en la tensión e intensión de cada convocado a permitir-ce que su propuesta circule abiertamente, se desprenda de la empaquetadura estética del espacio fisico y contextual para situarse a la par con otras propuestas, en una misma línea de tiempo y categorización, comprendiendo además que el foco curatorial se instala en la creación orgánica de un archivo contingencial, una respuesta precoz al acontecimiento que verifica, registra, da cuenta de un estado emocional y de las cosas, generando por tanto un documento histórico que es espejo de su entorno. 

Por otro lado, proponiendo desbaratar los lineamientos estructurales del código del sistema artístico donde la relación vertical deja de ser prioridad,  por una convivencia horizontal, (confrontacional) las individualidades se alínean en un terreno de iguales, el mismo peso social, la misma ubicación en el sistema del arte, son creadores de contenidos, productores de imáges y de sentido.

Superando la forma de un comunismo plástico, se superpone un campo dialogante democrático, una estructura rizomática, expansiva, multifuncional, abierta, infinita y que es posible clasificarla, hacer un acopio testimonial y temático como documento historicista, cual sea esta en su definición.

Hilando esto a los artistas noveles, creo que hay cosas que son perennes en el transito creativo, ser fiel a sus ideas, enlazar siempre con el entorno como soporte que abriga las pulsiones subjetivas, las provee, las genera. Comprender el ejercicio colectivo, recuperarlo, resituarlo, estudiarlo y hacer trinchera, resistir es complejo y más aún en el Hell for Ass del sistema capital que es un canto de sirena. Cautiva y aniquila.

Ciertamente cada generación está definida y rotulada por su contexto y es de comprender, pero la producción artística en vacuidad no sostiene la propia definición de artista, es urgente una mirada al interior que recupere pulsaciones que sobrevuelan el lugar común, que recuperan existencia, que construyen existencia en alianza a la mirada crítica y reflexiva de su entorno, ese espacio que te configura, te otorga y te demanda, confrontando el devenir desde la autonomía, la independencia productiva. Uno desde su propio lugar puede generar todo, hasta la propia realidad.

Quien dijo que ser artista es un acto estético. Para eso tenemos el paisaje, cuando lo complejizamos, intentamos entenderlo, dislocarlo, husmear en su origen, percibir la umbra de cada cosa, logramos perdernos en el placer estético más elocuente. Sin retorno.

 

Víctor Hugo Bravo nos deja con la imagen de un arte que es, ante todo, un acto de confrontación y un gesto de honestidad brutal. Su trabajo, que se expande como un virus visual desde la Galería Suyai TV, confirma que la potencia crítica no se diluye en lo digital, sino que puede encontrar allí un nuevo ecosistema para su contagio.

Este reportaje se publica como un aporte al debate y el intercambio democratico de ideas.
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